lunes, 14 de diciembre de 2015

Star Wars VII: ¿despertará la Fuerza o sucumbiremos al Lado Oscuro?

Iniciar un nuevo proyecto es siempre arriesgado, nunca sabes si vas a tener éxito, pero si además el primer post de este nuevo blog va dedicado al universo Star Wars, la cosa se complica. Pensaréis que es al contrario, que es caballo ganador, pero la responsabilidad de hacer las cosas bien se incrementa por las legiones y legiones de seguidores que tiene (en las que me incluyo). No voy a extenderme más y voy a entrar en materia.

Soldado de Asalto (Stormtrooper)
Escribir, o conversar, sobre La Guerra de la Galaxias es siempre un placer, ya que la primera película que vi en mi vida, y con mi padre, lo que ya es algo que la hace excepcional por sí misma, fue el Episodio 5: El Imperio Contraataca. Todavía recuerdo esa sensación de alucine y han pasado la tira de años ya (se estrenó en 1980). Su épica, sus naves, ese malo del casco negro, ese tío con una espada de luz, un enorme tipo lleno de pelo que berreaba en vez de hablar, ese tío bajito, verde y que hablaba raro, como al revés… si no la he visto otras treinta veces más, no la he visto ninguna. La verdad es que la que más me gustó fue la siguiente, El Retorno del Jedi. Imaginad lo que es para un niño de ocho años ver esta película por primera vez, ¡flipante! Después, me enteré de que había una primera, para mí era algo inconcebible, y encima me dijeron que era mejor que las otras dos. Tenía que verla, y lo hice en VHS, con un Dark Vader con toques verdosos y unas naves que casi no se movían, aunque para la época era la bomba, mucho mejor que Galáctica (la original, no la del 2003, yo hablo de la del 1978, que en España llegaría en los 80). Aún hoy, me sigue pareciendo mejor el Episodio VI, pero es una opinión muy personal que depende, seguramente, de haberla visto en el cine y de tener una tierna edad. Cuando las remasterizaron y las volvieron a estrenar, ahí estaba el primero, por supuesto, y las disfruté tanto o más que la primera vez. Esta vez ya no era un niño, ni siquiera era ya un joven alocado; en 2004 rondaba la treintena. Considero que fue un gran acierto, porque como ya he dicho, las originales habían perdido color y calidad, aunque creo firmemente que fue una manera de pedir disculpas por el fiasco de la segunda trilogía.

Imaginaos a ese joven que en 1999 se dirige al cine a ver La Amenaza Fantasma, después de tener en un pedestal toda la antigua trilogía, y se encuentra con esa cinta basura donde lo más destacado son la ganas de que se muriera Jar Jar Binks y una carrera de vainas. Ya. Pero eso no fue lo peor, no. El desastre vino con El Ataque de los Clones (2002). Aquí no hay nada bueno: ni la batalla de los jedis, ni la posterior de los clones, ni el combate de Yoda con Dooku. Todo es un gran despropósito, tanto que deseé que Obi-Wan matara ya a Anikin para ahorrarnos una tercera; no tuvimos tanta suerte y estrenaron La Venganza de los Sith. Es obviamente la mejor de la nueva trilogía, pero de menos nivel que las antiguas. Y llegamos al punto fuerte de esta entrada, El Despertar de la Fuerza y toda la promoción que hemos estado viviendo, y que vamos a sufrir hasta después de Navidades.

Sí, he escrito sufrir, porque considero que este rollo de ponerle a todo la temática Star Wars es cansino e inútil, salvo por el hecho de rentabilizar la compra de la franquicia por parte de Disney. Este tema, ya de por sí polémico, nos llevaría otra entrada entera, ya que es difícil explicar cómo la compañía californiana compró Lucasfilm un lunes, y el miércoles ya tenía guión, director y casi personajes para una nueva trilogía y dos spin-off. Hombre, en tantos años ha crecido su universo (cómic, libros, videojuegos, etc.), que material hay no para una, sino para quince películas más. En fin, que entre zapatos con tacones de droides, bolas de navidad customizadas y cascos de tamaño descomunal, sin contar el goteo de material fílmico, como trailers, más o menos descriptivos, confirmaciones de apariciones de personajes clásicos, rumores sobre quién no lo va a hacer o sobre que cierto personaje es hijo de otro, y polémicas ridículas sobre trajes femeninos que enseñaban demasiado, según siempre la moral Disney, hemos vivido estos últimos meses.

Podríamos resumir que estamos de Star Wars hasta los tacones (como dijo una que yo sé cuando vio los zapatos de marras), y no se ha estrenado todavía; luego va a ser aún peor, porque la compararemos y quedará mal. Ya veréis como no me equivoco. J.J. Abrams ya hizo una verdadera castaña con Star Trek, ¿os pensáis que lo va a hacer mejor con Star Wars? No. Mi esperanza es que sea mejor que el Episodio I y II (lo que es muy fácil), pero me temo que la cosa salga peor. Que nos quedemos con cara de tonto al ver algo que no es Star Wars ni por asomo, solo tenemos que fijarnos en la espada láser del malo, ¿por qué tiene gavilanes si en la vida ha tenido? Si fuera algo útil, ¿no lo tendrían todas? Siempre se puede quedar en una simple anécdota, como lo hubiera sido la timidez de Dark Maul (creo recordar que tiene dos frases en toda la cinta) o su sable doble (molón sí, pero inútil). Esperemos que me equivoque, por mi salud física y mental, sino mi siguiente entrada será mucho más gutural que cultural.

3 comentarios:

  1. Sí, yo soy la que dije que estamos de Star Wars hasta los tacones, lo confieso, y me temo que de aquí a un mes voy a estar hasta la punta del tacón. No soy muy de este universo, pero no hay más cera que la que arde y la campaña de marketing y promoción de la película es monstruosa e inevitablemente te salpica. Entre la Navidad, la campaña electoral y Star Wars... ¡menudo mes de diciembre!

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  2. Gracias mujer, aunque yo apenas llego a uno-ochenta, siempre hay gente más grande que yo

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